La trampa
La luz grisácea del amanecer comenzaba a filtrarse tímidamente por los grandes ventanales del cuarto piso del hospital San Lucas, disipando las sombras densas de una noche que parecía no tener fin. En un pasillo lateral de la unidad de cuidados intensivos, alejado de las miradas del personal médico y de los visitantes, se respiraba una atmósfera de conspiración y urgencia absoluta.
Arturo Blackwood permanecía de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho y la mandíbula tensa. A su la