El corazón de Giorgia truena en su pecho, y la sangre en sus oídos ruge tan fuerte que no escucha el feroz gruñido que emite la boca de Julian cuando su polla se aplasta contra el vientre de ella.
Sabe que tiene que cortar esta mierda de raíz, pero su cuerpo reacciona de forma insana a su contacto. Su respiración se vuelve superficial.
La mano de Julian sube por su estómago y se detiene en el armazón de su sostén. Traga, sabiendo que tiene que decir algo antes de que sea demasiado tarde.
—Te