Julian cubre su enorme, dura y caliente erección con el latex y escupe el envoltorio al suelo.
—Inclínate. —La presiona en la espalda, doblándola por la mitad a la altura de la cintura—. Sujétate a esa pared con las dos manos o tu cabeza se golpeará contra ella.
Su brazo le rodea el estómago mientras la levanta hasta la punta de los pies.
Las manos de Gio están separadas de la pared, las palmas le sudan con la anticipación, cuando un fuerte chasquido resuena en la habitación. Escucha el so