La tarde del sábado, la casa de Barron Hill está más animada de lo habitual. Giorgia supervisa cada detalle con la misma precisión que en los proyectos de la empresa. Sabe que esa noche no solo es una cena familiar: es una prueba que puede definir el rumbo de su relación con Julian.
En la cocina, la cocinera termina de colocar especias sobre la carne que reposa en el horno. Giorgia se inclina para revisar el menú.
—¿Está todo en orden, Clara? —pregunta con esa mezcla de dulzura y exigencia que