El reloj marcaba las 8:13 de la noche cuando Luciano y Gabriele seguían en el sofá, envueltos en una manta que apenas lograba mantenerlos cálidos, no tanto como lo hacía el calor que sentían al estar juntos. La película ya había terminado hacía unos minutos, pero ninguno de los dos podía recordar bien de qué trataba. Las imágenes habían pasado ante sus ojos como agua que corre por un río, estaban demasiado absortos en sus pensamientos y en las palabras que se estaban diciendo.
Hablaban de Nueva