La mañana se deshacía en tonos azulados, cuando Gabriele se sentó junto a Luka en el mismo sofá donde, hacía apenas unos días, habían tenido aquella conversación difícil. El ambiente estaba impregnado de un olor a café recién hecho y a una fragancia ligera que Luka siempre usaba, algo entre limpio y aterciopelado, como su esencia.
Gabriele jugueteaba infantilmente con la manga de su suéter, mientras Luka leía distraídamente un libro, con sus pies descalzos apoyados en la mesa baja. Finalmente, G