El regreso a Milán fue tan relajado como el viaje mismo. Aunque el sol aún acariciaba con serenidad las calles de la ciudad, el regreso a la rutina diaria no parecía tan genial como había sido su viaje. Los tres días en ese sitio habían sido un descanso, un paréntesis en el tiempo que les había permitido escapar de las expectativas y presiones.
Luciano y Gabriele no hablaron mucho entre sí, ambos sabían que, al volver, el mundo que los rodeaba no entendería lo que había pasado entre ellos. Aque