El invierno en Maine no tiene la elegancia gélida de los Alpes; es un animal rudo que golpea las ventanas con salitre y aguanieve. Me encontraba en el vestíbulo principal de la Academia, observando el desfile de rostros pálidos y exhaustos que bajaban de los vehículos de transporte, La misión en Valais nos había dejado victorias, sí, pero también una carga que apenas empezábamos a procesar.
Llevaba puesto un jersey de cuello alto en color azul noche, tan oscuro que parecía negro bajo las luces