Julieta se encontraba sentada frente al escritorio de Michael, en su nueva oficina. Desde que su secretaria se fue de vacaciones de maternidad, ella había asumido el puesto temporalmente.
Pasaba más tiempo con él de lo que había imaginado, y cada día se sentía más cómodo en su presencia. La relación entre ellos había crecido a un ritmo inesperado, pero todo parecía fluir de manera natural.
Esa mañana, mientras revisaba unos documentos, escuchó un golpe suave en la puerta. Se giró y vio a Micha