La tensión en el vestuario era evidente durante la tarde.
Los jugadores del equipo de fútbol se preparaban para el partido, pero en la mente de Scott, nada de eso parecía importar. Antes del juego, Pamela se acercó a él, como siempre, con su actitud segura de sí misma. Le susurró al oído mientras él estaba de pie frente a su casillero, ajustándose las botas.
¿Estás listo para el partido, Scott? —pregunta Pamela, su voz suave y seductora.
Scott, sin mirarla, inclinando la cabeza, sin ganas de te