Michael regresa de su viaje de negocios con una sonrisa en el rostro y un par de maletas en la mano. Julieta lo recibe con un beso tibio, sin demasiado entusiasmo. No es que no lo quiera… es que algo se siente diferente.
— ¿Cómo estuvo todo? —pregunta ella mientras lo ayuda a dejar el equipaje en la sala.
—Agotador, pero bien. Cerramos un trato con los de Dallas y estamos por firmar con otro equipo de Boston.
—Me alegre —responde Julieta, forzando una sonrisa.
—Y ustedes? ¿El bebé ya está bi