Una hermosa familia .
Ninguno de los dos supo en qué momento el sueño los dominó. Todo lo vivido, sus cuerpos en sincronía perfecta y sus corazones latiendo como uno solo habían agotado la energía de ambos. No era un cansancio amargo, sino de esos dulces que dejan los momentos verdaderos, los que uno desearía repetir mil veces. Y mientras dormían, soñaron.
Peter, sobre todo, se permitió un sueño que lo conmovió hasta el fondo: se vio junto a Vicky y a la pequeña, caminando de la mano por la playa. Se vio riendo con