Las olas rompían con un estruendo constante, como si el mar quisiera recordarle a todos quién mandaba allí. El sol caía a plomo sobre la arena y la brisa salada despeinaba los cabellos de Tory, que reía mientras corría descalza hacia el agua con su tabla bajo el brazo. Al final de la actividad en la piscina controlada, las familias se habían organizado y quisieron seguir la actividad en la playa.
La verdad es que había sido un tanto aburrido para todos jugar con olas de mentira y los niños se l