Capítulo 9.- Conclusión precipitadas.
Al día siguiente despierto con más energía y ganas de comerme al mundo o mejor dicho a una hermosa pelirroja. Por más que traté de no pensar en esa maravilla de mujer no la pude sacar de mi cabeza.
No entiendo el motivo por el cual me empeño en seguir adelante con ella. Mi conciencia grita que no me meta en problemas, que recuerde que ella es prohibida para mí y que deje de pensar en algo que no va a tener futuro. Pero los designios de mi corazón son otros y estos se quieren arriesgar a seguir