Capítulo 8.- Un hasta luego.
Durante todo el vuelo hubo un profundo silencio por parte de ambos, ella se dedicó a leer un libro que tenía por nombre “Perversos Deseos”. Mientras yo solo la observaba hipnotizado pensando en la manera de robarle un beso.
«Vaya, parece que a la dama le gusta lo erótico», una leve sonrisa se dibuja en mis labios, de solo llegar a imaginar todas las fantasías que sería capaz de cumplirle si no estuviera casada.
Dejo esos pensamientos a un lado porque de lo contrario alguien que se encuentra en estado de reposo puede despertar en menos de lo esperado y no quiero avergonzarme frente a ella o ante los demás.
Cierro los ojos para tratar de descansar un poco. Agradezco que la primera reunión se lleve a cabo para mañana en horas de la tarde. Apenas llegue al hotel lo primero que haré será llamar a casa para saber cómo se encuentran mis princesas y mi príncipe. Por más que me repita que se encuentran bien, no dejo de estar preocupado. Luego me daré una gran ducha con agua caliente, pido ser