La sirvienta de Satoru entra para llevarse los platos sucios y dejar más pescado. Kira se sirvió la tercera copa de sake con manos temblorosas tomó la navaja pequeña y la guardó en su espalda dentro de su ropa interior. No era por miedo… al menos eso quería pensar. Era la acumulación de cansancio, rabia contenida, y la ansiedad que le roía el alma desde hacía días. Si él se le acerca puede tener la opción de degollarlo.
Satoru en ese momento la observa desde el otro lado de la plancha con los b