Aras Köksal
Caminé por el pasillo de la planta ejecutiva con la mandíbula todavía tensa. El eco de los gritos de mis tíos se desvanecía, pero el veneno de sus palabras seguía flotando en mi mente. Me detuve frente a la puerta de la nueva oficina de Melani. Yusuf asintió en silencio y se retiró a su puesto; él sabía que lo que venía ahora requería una privacidad absoluta.
Entré sin llamar. Ella estaba de pie frente al ventanal, observando el tráfico de barcos en el Cuerno de Oro. No se gir