El aire del comedor se había vuelto una masa sólida, cargada con el aroma a especias y el eco de las promesas de venganza que los Karaman habían dejado flotando sobre la platería. Melani fue la primera en levantarse cuando Fatma Hanım, con la elegancia de quien acaba de dictar una sentencia ineludible, dio por terminada la cena. Necesitaba oxígeno; que el viento de las colinas de Kanlıca barriera el rastro del perfume de Sibel y las sospechas de Demir.
Salió al balcón de mármol. El Bósforo,