Melani Fernández
El ronroneo del motor de la Range Rover era lo único que llenaba el interior mientras bordeábamos la costa hacia Nişantaşı. Yo mantenía la vista fija en las luces de los barcos que cruzaban el Bósforo y en la silueta iluminada del puente Fatih Sultan Mehmet a lo lejos, pero mi mente estaba a kilómetros de allí, atrapada en el puerto de Ambarlı, todavía sintiendo el calor de la mirada de Aras y el rastro de su dedo sobre mis labios.
Viudo.
Esa palabra golpeaba mi pecho c