CATALINA
Me había quitado el vestido en el momento en que llegamos, arrancándomelo como si cargara el peso de toda la velada, que honestamente así era, porque en el momento en que me lo quité, el alivio me recorrió las venas.
Vaya reunión de millonarios de la que acabábamos de salir.
Me puse la camiseta oversize y los calcetines esponjosos, y me senté en el borde de la cama por un largo momento mirando fijamente la pared, intentando descifrar exactamente qué estaba sintiendo y sin llegar a ning