ALEJANDRO
—Cualquier decisión que tomes, estoy completamente de tu lado. —Diego me dio una palmada en la espalda, y exhalé.
Quizás este no era el momento para decidir si quería vengarme o dejar que la justicia siguiera su curso.
Un paso a la vez.
—¿Podemos ir ya? —pregunté, y él asintió, aunque pude ver un pequeño rastro de hesitación en sus ojos.
—Por supuesto, pero… —se detuvo, pasándose la mano por el cabello. —Por favor mantén la calma, todo lo que se va a decir te va a afectar, puede saca