Capítulo 89: Sin piedad
La ciudad aún dormía cuando varias camionetas negras se detuvieron silenciosamente frente a la sede de la Corporación Vargas. El edificio se alzaba imponente contra el cielo oscuro, sus paredes de cristal reflejando el tenue resplandor de las farolas. Dentro del primer vehículo, Dante permanecía sentado en silencio con una expresión indescifrable. No había ira ni impaciencia, solo fría determinación.
Miró a los hombres que lo rodeaban, con voz tranquila pero letal. «Nadi