Nadie ve cuánto sufres hasta que se convierte en ira.
Capítulo 117: Nadie ve cuánto sufres hasta que se convierte en ira.
La habitación del hospital olía a antiséptico y a preocupación. Victor Moretti yacía en la cama, con el rostro pálido sobre las sábanas blancas. Las máquinas emitían pitidos constantes a su lado. Liliana estaba sentada en una silla junto a la cama. Le sostenía la mano. Tenía los ojos rojos de tanto llorar, pero su voz era suave. «Necesitas descansar, padre. Los médicos dicen que estás estable».
Victor giró la cabeza lentamente.