Capítulo 119: La Caza
Las calles de la ciudad estaban oscuras y mojadas por la lluvia anterior. Las farolas se reflejaban en los charcos como cristales rotos. Dante iba sentado en el asiento del copiloto de una camioneta negra. Tenía la mandíbula tensa. Sus ojos escudriñaban cada sombra. Otros tres vehículos lo seguían de cerca. Sus hombres estaban listos. Armas cargadas. Radios encendidas. Tenían un solo objetivo: encontrar a Marco.
—Gira a la izquierda —dijo Dante con brusquedad. El conductor