Capítulo 90: Las palabras que nunca dijo
La habitación del hospital estaba inusualmente silenciosa; el único sonido era el pitido constante y rítmico del monitor cardíaco. Luciano yacía débil en la cama, con el rostro completamente pálido por la grave pérdida de sangre. Tubos y cables lo conectaban a varias máquinas, mientras una mascarilla de oxígeno le cubría la nariz. A su lado, Maureen estaba sentada con la cabeza gacha, apretando con fuerza las manos de él mientras las lágrimas corrían sil