—No sé qué haría sin ti. —Murmuré.
Ella se levantó, se sentó en mis piernas quedando frente a mí y me abrazó por el cuello. Faltaban tan solo cinco días para el campeonato de básquetbol, y mis nervios estaban en flor de piel. Ni siquiera sentía hambre, y la falta de sueño tampoco ayudaba. La combinación de no comer y no dormir bien era realmente desafiante para mí.
El resto de los días, mi humor no estuvo muy bien que digamos. Solía pelear todos los días con Deb, por cosas sin sentido para mí,