CAPÍTULO VEINTIDÓS – LÉELA POR FAVOR. CON AMOR, AXEL
Suspiré y cuanto me di cuenta de lo que estábamos haciendo, lo aparté de mí, me encontraba un poco avergonzada.
— ¡No! Lo lamento, Deb, lo lamento. —Suplico pasando sus manos por su cabello. —Perdóname, hermosa, perdóname. Es solo que... —Yo coloqué mi dedo índice en sus labios y le indiqué que se callara.
—Todo está bien, fue mi culpa.
—No, no, fue mi culpa, lo siento. —Yo lo abracé para tratar de simular que todo estaba en orden y el solo me correspondió.
La cena concluyó muy bien, mis padres