CAPÍTULO 18. ¡No somos sus hermanos!
Kiryan asintió despacio porque Stefano no parecía ser de los que asustaban en vano. Asintió mientras se ponían de acuerdo, él fue a darse un baño y cambiarse y Kiryan llevó la bolsa de la tía Helena a la cocina.
Bells volvió a mirarlo como si fuera un alien, pero Kiryan solo puso la bolsa frente a ella y le dio un beso suave en los labios.
—Vamos nena, te toca poner la mesa, ahora tienes dos hombres que alimentar.
A la muchacha casi se le cayó la quijada de la impresión, pero un segundo después