"La duración del matrimonio será indefinida, Hannah. No pretendo divorciarme de usted, al menos, no en muchos años. Yo no cometería el terrible error de quitar mi sello de propiedad de la mujer que quiero".
Adam Baker lo había planeado todo con una meticulosidad escalofriante; desde la propuesta para que durmiera con él, el maravilloso viaje que hicimos a Montreal, incluso mi "accidental" embarazo, tenían como objetivo tenderme una dulce trampa y hacerme caer entre las cuerdas de ese matrimonio