—¡Rocio… Rocio, despierta! —Candela me zamarrea intentando despertarme —. La clase de historia terminó. Otra vez te quedaste dormida. Si sigues así vas a reprobar el año.
Abrí los ojos de a poco encontrándome de frente con el rostro cubierto de pecas de mí compañera de asiento.
—No me molestes, ya te pareces a mí madre —bostecé mientras me estiraba.
—Es en serio. La profesora estaba furiosa, incluso roncaste un par de veces —guardó los cuadernos dentro de su mochila.
—Como sea... ¿Nos vamos jun