FERNANDO
La busqué en todos los lugares donde podría estar, incluso llamé a sus padres para preguntarles su nueva dirección, pero ni siquiera ellos estaban enterados de que su hija se había mudado.
Lo único que se me ocurrió como último recurso fue contratar a un detective privado para que encontrara su paradero.
Los días que siguieron fueron un completo caos, yo estaba desquiciado, casi no dormía ni comía y como si fuera poco el ambiente en casa no era para nada agradable.
Tuve que soportar l