ROCIO
Me costó un poco entender lo que acababa de escuchar, incluso pensé que había oído mal, pero cuando esa muchacha asintió confirmándome lo que había dicho, sentí una emoción tan grande que no pude contener mis lágrimas.
Que Fernando haya despertado era todo lo que necesitaba para sentirme en paz.
Volví a mirar en dirección a la casa, más precisamente hacia la ventana de su habitación mientras una gran sonrisa de dibujaba en mi rostro.
Deseaba saltar esa cerca que nos separaba y así poder a