En el presente.
Julia percibió el pitido de los aparatos y un olor a antiséptico que le causó picor en la nariz. Ya habían pasado quince días de una oscuridad inmensa.
Sus párpados finalmente cedieron a la claridad de la luz del día. El resplandor de la habitación del hospital le lastimó los ojos, obligándola a parpadear varias veces mientras enfocaba el techo.
Al girar la cabeza sobre la almohada rígida, la primera silueta que vio en el ventanal fue la de Jean Luca.
Él estaba de pie, contemp