El timbre del teléfono privado de Jean Luca interrumpió de golpe la conversación que mantenía con Julia en el despacho.
El magnate descolgó el auricular sin apartar ni un solo segundo de los ojos de la joven, que permanecía de pie al otro lado del escritorio.
—Habla Di Martino.
—Señor, soy el director del centro médico de la fundación. Le informo que el paciente Daniel García ha respondido en forma satisfactoria al trasplante de riñón, pronto le daremos de alta.
Jean Luca mantuvo la vista fija