Antes de ir a su trabajo Julia pasó a ver a su hermano. Daniel, dormía bajo el efecto de los medicamentos, se le veía pálido y desgarbado.Nada que ver con su apariencia robusta de cuando llegó con su hermano a Italia, ambos en búsqueda de una mejor vida.Solo se tenían el uno al otro, sus padres habían muerto cuando Julia cumplió la mayoría.Oriundos de Venezuela, una ciudad a la orilla del mar conocida como la perla del caribe, “Margarita”.Julia acarició las mejillas de su hermano, con ojos lagrimosos, se negaba a verlo morir.“No te irás, mientras pueda trabajar, tendrás tu tratamiento.”Ese olor a desinfectante revuelto con el de medicina le daba asco.El médico ni siquiera se molestó en mirarla, mientras revisaba el historial clínico de Daniel.—Ya cumplimos el plazo, señorita García. La cuenta de la diálisis y la hospitalización de su hermano debe pagarse de lo contrario la administración procederá a desalojar al paciente. —Doctor, por favor... Solo necesito unos días más. Es
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