Capítulo 63
Irene fue despertada por el sonido del teléfono. Al moverse, sintió su cuerpo como si estuviera deshecho, especialmente la parte detrás de las rodillas, que estaba adolorida y hinchada, como si un coche la hubiera atropellado. El teléfono seguía sonando, así que se dio la vuelta y lo tomó, respondiendo con una mirada aturdida:

—¿Julio?

Su propia voz la sorprendió; tenía la garganta ronca. Al escucharla, Julio preguntó de inmediato:

—¿Estás resfriada? ¿Tienes fiebre? ¿Te sientes mal?

—Un poco de
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DoloresEsto es una verdadera vergüenza como es que se aposta el tener amante y dale lo que ala esposa no se le da!!!
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