—Hablando en serio, —dijo Vicente—, debes ser sincero contigo mismo y, a partir de ahora, trata bien a Irene.
—Lo haré. Pero hablemos de ti, ¿y Estrellita...? No parece que estén avanzando mucho, ¿eh? Durante la cena, ella apenas te miraba.
—Eso significa que todavía tengo que esforzarme. —respondió Vicente—. Antes, en el hospital, no podía hacer mucho, pero ahora que he vuelto, es hora de empezar a conquistarla. Al fin y al cabo, quiero que Estrellita viva lo que otras chicas experimentan. Ser