Peor aún, después de un tiempo de conocer a Diego y saber que no le gustaba, podría haber optado por el divorcio.
Pero no lo hizo. Mantuvo una vida marital de tres años con Diego, casi como un acto de auto-castigo. Lo irónico fue que solo al separarse, pudo entender su propio corazón. En cuanto al futuro...
Irene tenía la mente hecha un lío. Decidió no pensar más. Tanto lo de Félix como lo de su relación con Diego, dejaría que fluyeran naturalmente.
Preocupada por Félix, Irene se sentó al borde