Con él a su lado, Irene no tenía que preocuparse por su seguridad. Así que cuando quiso beber, él la dejó hacerlo. Irene sabía bien que, con Alonso cerca, podía permitirse el lujo de emborracharse un poco.
Desde que regresó al país, había anticipado que tendría que cruzarse con Diego. Pero no se imaginaba que, después de cinco años, él no solo no había dejado atrás el pasado, sino que su acoso hacia ella se había intensificado.
La verdad es que había cambiado mucho. El Diego de ahora era complet