En ese instante, Pablo se dio cuenta de que si Diego llegaba a enterarse de esto, enfrentaría una crisis monumental.
Antes había pensado que su secretismo lo protegería, confiando en su suerte. Lo que más lo tranquilizaba era la arrogancia de Diego. Estaba convencido de que a Diego no le importarían estas cosas, seguro de que no se preocuparía por una mujer. Pero había apostado y había perdido.
Recordando cómo se comportó Diego desde que Irene se fue hace cinco años, un escalofrío recorrió a Pab