La cantidad de lamentos que llegaban a cada torre seguía aumentando, y las tropas comenzaban a agotarse. La batalla se prolongaba, y empezábamos a perder terreno ante las bestias.
—Lucas, ¿cuál es la situación en las torres? —pregunté.
—Mala. Cada vez perdemos más soldados, y los lamentos siguen llegando —respondió con preocupación.
—No podemos permitir que esto continúe. Activa la marca ahora.
—Aún es muy pronto. Debemos esperar a que aparezca la mayor parte del ejército oscuro —me advirtió.
—¡