—Vine tan pronto me dijiste sobre esta situación —soltó Maximilian, su voz cargada de preocupación mientras entraba en la habitación. Amelia, incapaz de pronunciar palabra, solo asintió con la cabeza. Maximilian se inclinó hacia Liam, quien estaba postrado en la cama.
—Liam. ¿Cómo te sientes?
Amelia sintió un nudo en la garganta, un nudo que le quemaba y dolía. Era una escena tan sincera y conmovedora; parecía la primera vez que presenciaba una interacción entre ellos. Le dolía que fuera en es