Amelia no pudo evitar mirar con una enorme sonrisa a su pequeña hija, Lily. Era tan tierna, tan hermosa y delicada, que no había duda de que era muy afortunada por tener a tres hijos maravillosos.
—Mamá, me resulta maravilloso que un hombre tan guapo sea mi padre —exclamó Lily, con ojos brillantes de ilusión—. A partir de ahora, me llevaré muy bien con él, y quiero que también nos permita llamarle papá.
Liam, intervino con una sonrisita en su rostro, la ilusión brillando en sus hermosos ojos.
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