La mujer terminó sacudiendo la cabeza para poder aterrizar otra vez al presente y dejar de pensar demasiado. Empujó la puerta ligeramente y ambos posaron su atención sobre ella.
—Liam, cielito, puedes volver a casa con las otras el día de hoy. Solo tenemos que seguir las recomendaciones del doctor, ser precavidos, tener la medicación a la mano por si acaso y evitar otra vez una situación como esta.
Él asintió, y Maximilian supo que debía decirle algo, pero alguien más se adelantó.
—Mamá.