Al entrar al comedor esa noche, Nicolás notó que el lugar estaba decorado de una manera elegante, cosa que no era común en su día a día. Regina había colocado velas que iluminaban la mesa, como también otros detalles que le daban vida al ambiente, como si estuvieran a punto de celebrar algo o se le hubiera olvidado alguna fecha importante.
Y ciertamente era así, la mujer había dedicado horas a la decoración, asegurándose de que cada detalle fuera perfecto, ya que quería que su esposo estuviera