Los meses habían pasado trayendo consigo nuevos comienzos. La vida de Sofía ya no se sentía como un campo minado. Aunque seguía sin ser perfecta, pero ahora contaba con la presencia de los que realmente quería y le importaban.
Se había alejado de William, de sus padres y de todos aquellos que no le sumaban.
Junto a Ismael había creado una nueva rutina, una que consistía en llevar al pequeño Liam a la cama. Así que todas las noches estaban allí, juntos, para verlo dormir.
—Dulces sueños, camp