Una o tres veces al día se entregaban a la pasión. Cada vez que se veían, saltaban encima del otro en medio de besos y caricias que desencadenaban otra cosa. Pero ninguno de los dos se quejaba, no, era la mejor parte de su día a día.
Regina se había reincorporado en la empresa y se había adaptado rápidamente. Conocía el negocio a la perfección, por lo cual adaptarse no le genera ningún tipo de problema. Por el contrario, se sentía muy motivada y con ideas nuevas.
Su esposo atendía atentamente