Y aunque sabía que las advertencias de Nicolás tenían mucho sentido y peso, no podía abandonar sus labores en la empresa, ya que era la que le abrió las puertas en el momento donde más se sintió perdida.
Esa mañana se preparó como todos los días, se colocó su traje de dos piezas, su reloj de pulsera y se vio en el espejo, sintiéndose completamente lista para la faena.
Las palabras de Nicolás resonaron en su mente recordándole la advertencia:
“Ten cuidado”
Sabía que Alicia era de temer. Esa m