Regina intentaba conducir, pero lo veía todo de forma distorsionada. Las lágrimas, calientes y abundantes, empañaban sus ojos, impidiéndole ver con claridad su entorno. Sintiendo miedo de provocar un accidente, tuvo que orillarse, deteniendo el auto en un sitio desconocido.
Apagó el motor y su cuerpo comenzó a convulsionar debido a los sollozos. Aunque intentaba aparentar frialdad y desinterés delante de Nicolás, la realidad era que no era más que una mujer débil y sentimental que estaba sufrie