Los días transcurrían lentamente y la vida de Regina se había sumergido en una insoportable monotonía. Su matrimonio estaba cada vez peor. Se la vivía trabajando y Nicolás acudía a la empresa únicamente cuando su presencia era indispensable para algún asunto crítico.
Su ausencia era un recordatorio constante de que, para Nicolás, ella no era una prioridad.
Él estaba con Alicia todo el tiempo, mientras ella, por su parte, veía el trabajo como una forma de escapar del dolor que eso le causaba. Pe